Alcalde de Talca rinde homenaje a genios talquinos en encuentro con estudiantes de establecimientos municipales

Los alumnos del Instituto Andrés Bello, ganadores del segundo lugar y medalla de plata en la Olimpiada Mundial de Genios realizada en Nueva York, Estados Unidos, tuvieron la oportunidad de compartir su experiencia con alumnos de distintos establecimientos educacionales municipales.

Esta mañana, los alumnos Felipe Islas y Luciano Imas, acompañados de su profesor Fredy Segura, fueron recibidos por el alcalde de Talca, Juan Carlos Díaz, para recibir un merecido reconocimiento por el logro alcanzado en New York, donde fueron premiados como genios mundiales gracias al descubrimiento de un antibiótico a base de hojas de olivo.

En la oportunidad, el alcalde Juan Carlos Díaz, felicitó al equipo de científicos, destacando el arduo trabajo que llevan realizando desde la educación básica. “Tal como muchos ya lo saben, pues los informativos más importantes del país destacaron la notica, estos tres talquinos lograron el segundo lugar en la Olimpiada Mundial de Genios de New York, un orgullo absoluto para toda la comunidad, pues es el reconocimiento a un trabajo que comenzó cuando estos estudiantes aún estaban en educación básica. Hoy, ambos estudiantes estando en segundo medio, y junto a su profesor que ha sabido guiar el talento de estos jóvenes, la Municipalidad de Talca ha querido rendir un homenaje y darles la oportunidad de compartir con otros estudiantes su tremendo logro”, señaló el edil.

En el salón municipal del edificio Consistorial, los dos alumnos y su profesor pudieron contar su experiencia en el ámbito de la investigación científica, los detalles de su proyecto y, sobre todo, transmitir a los estudiantes presentes el amor por la ciencia.

 El descubrimiento que los hizo genios

El equipo conformado por los dos alumnos y su profesor comenzó indagando sobre las propiedades antibacterianas en árboles nativos, pero de a poco llegaron a interesarse en las hojas del olivo (Olea europaea), ahí encontraron lo que buscaban, y comenzaron a trabajar en algo más grande: crear un antibiótico 100% natural a partir del extracto de hojas de olivo.

Así fue como descubrieron que se puede inhibir el crecimiento de las bacterias a partir de extracto de la hoja de olivo y con esto, podrían reemplazar los antibióticos tradicionales que son modificados químicamente, por un antibiótico natural.

Primero sacaron un extracto líquido de la hoja de olivo, que obtuvieron a través de la maceración y filtración simple, métodos que permiten conservar sus propiedades y pureza. Después cultivaron una variedad de cepas, en placas Petri que formaron una especie de jalea donde creció la bacteria. Extrajeron la muestra del microorganismo con un cotonito para incorporarla a la solución antibiótica. Cuando aparecía un círculo alrededor de la bacteria, era señal de que la técnica causó efecto, impidiendo el crecimiento bacteriano.

Compararon este efecto frente a distintos antibióticos tradicionales como la penicilina, ampicilina, cefadroxilo y la vancomicina. Realizaron 40 muestras, sometieron a pruebas estadísticas los datos y obtuvieron resultados favorables.