Si trabajamos todos juntos, podemos levantar nuestra región

Por Juan Carlos Díaz.

La situación en Linares es muy delicada. El cierre de la azucarera Iansa afecta a toda la Región del Maule, y deja en una posición compleja a cientos de personas con empleo directo e indirecto: al menos 400 remolacheros y 4.000 trabajadores desvinculados.

A este escenario se le suma el de la empresa Pastas Suazo, que confirmó el cese definitivo de sus operaciones en Curicó. Cerca de 200 personas quedaron cesantes. Y estos casos activan una alerta en la región que no podemos hacer caso omiso.

Como alcalde de la capital regional, hago un llamado a los empresarios a invertir recursos en nuestra región y no en el extranjero. Es el momento de replantear nuestra economía regional y, en especial, brindar estabilidad a nuestros habitantes.

A nosotros nos toca muy de cerca el cierre de fábricas en ciudades vecinas. Todos somos parte del Maule y, desde la capital regional, nos sentimos comprometidos con aquellos que se ven afectados.

Para el sector industrial del Maule resulta indispensable la implementación de un programa de fortalecimiento competitivo del mercado interno, derivado del aparato productivo nacional, donde las manufacturas se están viendo afectadas tras el cierre sistemático de varias fábricas.

El último informe suministrado por Instituto Nacional de Estadística (INE), señala que la tasa de desocupación del trimestre febrero – abril 2018 en la Región del Maule, alcanzó 5,7%, 1,0 puntos porcentuales (pp.), menor a la tasa nacional que fue de 6,7% para este período. Números que nos hacen entender el panorama al que nos enfrentamos a futuro.

Mi naturaleza me hace ver con optimismo este tipo de escenarios. Pese al duro panorama que se ha desarrollado en este semestre y que ha dejado sin trabajo a miles de trabajadores, el Fondo Monetario Internacional prevé que Chile será uno de los países que más crezca durante este 2018 en la región. Esto no es un dato menor, porque nos habla de la confianza que mantiene el mundo privado en nuestro país.

Necesitamos que los motores de la Economía se prendan a fin de generar oportunidades a toda la mano de obra productiva. Hay que decidirnos por la diversificación. Y no basta diversificar sin integrar, sin generar complejos industriales, conglomerados como lo han hecho los países que consolidan su desarrollo con la industrialización diversificada y con valor agregado.

La situación en el Maule no es exclusiva en el país. Mucho ha dado de qué hablar el cierre de las fábricas de Maersk Container, que dejó a 1.200 personas sin trabajo. Al igual que la constructora CIAL, en La Araucanía, que anunció su quiebre después de 38 años de historia, con otras 1.200 personas despedidas.

Creemos que, en primer lugar, lo más urgente es dar una solución laboral a los trabajadores echados a la cesantía, a no perder su capacidad técnica y abandonar las instalaciones.

Para muchos, el Estado chileno debe tomar parte activa en la recuperación y reconversión de esa unidad productiva, usando parte de los trabajadores especializados. Pero nosotros, desde Talca, pensamos que es una responsabilidad compartida y articulada junto al sector privado.

Estoy seguro que desde el Gobierno nacional se tomarán las medidas pertinentes para hacer frente a estos desafíos que atraviesa el país, y en particular a nuestra Región del Maule. Nosotros, desde la Municipalidad de Talca, nos solidarizamos con nuestros vecinos de Linares y Curicó, y ofrecemos todo nuestro apoyo para que nos podamos mantener en la línea del desarrollo sostenido y avancemos unidos como región, como un gran motor que sea ejemplo para el país.